Desde el
principio de la Iglesia ,
los cristianos rezan los salmos como lo hacen los judíos.
Mas tarde, en
muchos de los monasterios se rezan los 150 salmos cada día. Los laicos devotos
no podían rezar tanto pero querían según sus posibilidades imitar a los monjes.
Ya en el siglo IX había en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel
para contar, en vez de los salmos, las Ave Marias. Los misioneros de Irlanda
mas tarde propagaron la costumbre en Europa y hubieron varios desarrollos con
el tiempo.
Domingo de
Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para convertir
a los que se habían apartado de la
Iglesia por la herejía albingense. Durante años los Papas
enviaron sacerdotes celosos de la fe, que trataron de convertirlos, pero sin
mucho éxito. También habían factores políticos envueltos. Su convento (de
Domingo) se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la Santísima Virgen.
Fue en esta capilla en donde Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara,
pues sentía que no estaba logrando casi nada.
Domingo salió
de allí lleno de celo, con el rosario en la mano. Efectivamente, lo predicó, y
con gran éxito por que muchos albingenses volvieron a la fe católica.
Lamentablemente la situación entre albingences y cristianos estaba además
vinculada con la política, lo cual hizo que la cosa llegase a la guerra. Simón
de Montfort, el dirigente del ejército cristiano y a la vez amigo de Domingo,
hizo que éste enseñara a las tropas a rezar el rosario. Lo rezaron con gran
devoción antes de su batalla más importante en Muret. De Montfort consideró que
su victoria había sido un verdadero milagro y el resultado del rosario. Como
signo de gratitud, De Montfort construyó la primera capilla a Nuestra Señora
del Rosario.
El rosario se
mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción
empezó a disminuir, la Virgen
se apareció a Alano de la Rupe
y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían
volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del
rosario y reiteró las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.
La capilla del rosario
Cuando a fines del siglo XVII se contaba con suficiente dinero
gracias a los donativos que recaudo el padre provisional Fray Dionisio de
Levanto, decidió que era el momento de edificarle su propia capilla a una
figura importante que hasta ese momento solo había estado en un altar, La
virgen del Rosario.
Dicha capilla se finalizo entre los años de 1724 y 1731 siendo
abierta a los feligreses el 5 de Mayo de 1731. Con la expedición de las leyes
de Reforma en 1859, el convento se convirtió en cuartel de 1862 hasta fines de
ese siglo.
En este periodo, sus ocupantes produjeron daños a los retablos,
sillerías y estructuras. El templo permaneció clausurado de 1860 a 1901 y sólo la
capilla del Rosario fue abierta nuevamente al culto en 1898. Los retablos
principales del templo y de la capilla del Rosario se restauraron entre los
años 1956 a
1959.
En su interior se observan hermosas esculturas de la Virgen , de santas y de los
doce apóstoles, así como veinticuatro pinturas de personajes de la orden de
Santo Domingo. La decoración de la capilla se hizo a manera que fuera igual de
bella que la de todo Sto. Domingo. Como ejemplo, esta la osada cúpula, que
cubre el crucero y esta desviada en línea recta sobre un tambor octagonal con
sus respectivas partes de luz, dicho tambor reposa sobre cuatro pechinas que da
cierta impresión de ligereza.
Esta levantada sobre una planta de cruz latina; el coro y la nave
son una sola, de cañon corrido, al igual que la cubierta de sotocoro, los
brazos del crucero y el presbiterio; el centro del crucero esta compuesto por
una bóveda hemisférica que descansa sobre un tambor octagonal con cuatro
ventanas orientadas a los puntos cardinales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario